Domingo 14 de abril del 2002
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Los nietos de los exiliados republicanos piden ayuda al Rey para volver a ser españoles
 
Más de 3.500 personas se agrupan para que la reforma del Código Civil les abra las puertas de la nacionalidad de sus abuelos
Hasta ahora, son 3.500 los nietos del exilio de la Guerra Civil que quieren la nacionalidad de sus abuelos. Se han agrupado en el colectivo «Morados» porque «es el color que desapareció de la bandera española después de la guerra y hemos querido hacer un homenaje con este nombre a los que, tras el conflicto, también desaparecieron de España». El que habla es Alvar Acevedo, fundador de la página de Internet www.morados.net, un foro que nació el pasado 5 de enero y del que ya medio millón de nietos de españoles repartidos en 27 países se han hecho socios. Hoy, aniversario de la República, esperan ser escuchados.

Acevedo, abogado residente en México, bisnieto de un socialista y nieto de una abulense que trabajó en el Ministerio de Defensa republicano ¿que, como tantos otros, fue carne de exilio¿, ha vuelto a la tierra de sus abuelos y de sus padres como un extranjero. El pasado jueves, mientras el Congreso debatía la despenalización de la insumisión, el abogado deambulaba por los pasillos de la Cámara para agradecer el apoyo recibido de la mayor parte de los grupos de oposición a su causa: que los nietos de aquellos españoles que abandonaron el país durante o después de la Guerra, hijos de españoles que no nacieron en su patria, puedan optar a la ciudadanía de sus abuelos con la reforma de la nacionalidad en el Código Civil que el Parlamento quiere aprobar antes de verano.


Objeciones políticas «El proyecto del PP es el único que no nos ampara porque nuestros padres no nacieron en España, pero no fue por voluntad propia, sino porque nuestros abuelos tuvieron que dejar el país para no morir», explica Acevedo ante la mirada atenta de la diputada asturiana del PSOE Ludivina García Arias, la mayor valedora de Morados en el Congreso, quizás porque también es hija del exilio mexicano y sólo recuperó la nacionalidad de sus ancestros al casarse con un español.
El abogado ha vuelto a España solo, pero bajo el brazo lleva 3.500 cartas personalizadas para entregar al Rey. En las misivas, hay historias de lo más variopintas, pero con un denominador común: nietos de unos españoles que tuvieron que abandonar su país durante la guerra, a los que Franco no dejó volver y a los que el actual Código Civil no les permite ser españoles. Pretenden que la reforma les abra la puerta, pero es difícil.
Por ahora, los intentos del mexicano por hacer llegar sus cartas al Rey han sido baldíos, pero su determinación es firme. «Don Juan Carlos ¿dice el republicano¿ prometió ser el Rey de todos los españoles y ahora nosotros le tomamos la palabra. Queremos ser españoles y que sea nuestro Rey, por eso le pedimos ayuda». También han solicitado entrevistas con el presidente del Gobierno, las presidentas del Congreso y del Senado, el Defensor del Pueblo, y los secretarios generales del PP y del PSOE. Hasta ahora, sin respuesta.
Por otra parte, las entidades republicanas de toda España preparan para hoy actos de homenaje a la República. Ayer, el líder de IU, Gaspar Llamazares, lo hizo en Eibar (Guipúzcoa).


M. SÁIZ-PARDO / R. GORRIARÁN (MADRID)