26 de enero del 2003
.
Las dificultades para ser español
Homero Campa y
Desde el 9 de enero, el presidente Vicente Fox puede optar por la nacionalidad española pues, de acuerdo con recientes reformas al Código Civil de España, tendría ese derecho debido a que su madre, doña Mercedes Quesada, es "española de origen": nació en San Sebastián, País Vasco.

Como Fox, otros 100 mil descendientes de españoles radicados en México podrían obtener la ciudadanía española.

Establecidas en el marco de las reivindicaciones al exilio español, las reformas al Código Civil buscan el "retorno" de aquellos que -por razones políticas o económicas- emigraron y perdieron su nacionalidad. Buscan también "la conservación y transmisión de la nacionalidad española" entre sus descendientes: hijos y -de manera indirecta- nietos que hayan nacido en otros países.

Las reformas no establecen ni edad ni plazo para realizar los trámites. Sin embargo, durante los primeros días posteriores al 9 de enero -fecha en que entraron en vigor las reformas- miles de personas se agolparon en los consulados españoles ubicados en Argentina y Venezuela, y, en menor medida, en Colombia, Cuba y México.

La Oficina de Información Diplomática, dependiente de la Cancillería española, calcula en 1 millón 25 mil los potenciales candidatos a la nacionalidad española. De ellos, 850 mil están en América Latina.

En Argentina -donde se encuentra la colonia española más numerosa del mundo-, las autoridades estiman que las solicitudes podrían llegar a las 400 mil. La mayoría de los aspirantes no oculta sus intenciones: quieren pasaporte español, que sirve para toda la Unión Europea, para huir de la crisis económica que padece ese país.

En Venezuela, las solicitudes pueden llegar a 200 mil. La mayoría pretende huir de los peligros que acompañan la falta de estabilidad política. En Cuba, las autoridades del consulado español dan por descontado el interés por emigrar de los aspirantes: esperan unas 80 mil solicitudes, equivalentes a casi 1% de la población de la isla. El consulado español en La Habana fue reforzado con siete funcionarios.

La madre patria

En México, de acuerdo con datos de la embajada de España, están inscritos unos 50 mil españoles residentes, pero el número de candidatos a la nacionalidad podría superar los 100 mil. Aunque el número de solicitudes es menor que en Argentina y Venezuela, durante los primeros días se formaron largas colas en el edificio del consulado, ubicado en la calle Galileo, en Polanco. "La fila llegaba hasta la calle Horacio", comentaron fuentes de la embajada. Ahora, se atienden al día entre 40 y 50 solicitudes, a los restantes se les da una cita para días posteriores. El consulado, además, fue reforzado con tres funcionarios dedicados a atender a los que quieren ser españoles.

"Calculamos que se tramitarán unos 10 mil casos por año, por lo que en unos 10 años habremos desahogado las más de 100 mil solicitudes que, se estima, podrían llegar", comentaron en la embajada.

-¿Por qué no hay la avalancha de solicitudes como en Argentina o Venezuela?

-Quizá pueda deberse a que, en general, la situación económica de los españoles y sus descendientes en México es buena. Además, a diferencia de lo que ocurre en otros países iberoamericanos, en México hay estabilidad política y económica.

En la fila del consulado español en México se ve a gente de todas las edades. Sus ropas, en la mayoría de ellos, no denotan pobreza: hombres trajeados, mujeres con joyas, jóvenes con ropa informal de marca.

Formada, revisando sus documentos, se encuentra María de los Ángeles Gil. Su padre, Salvador Gil Ferrando, originario de Valencia, llegó a México en 1939. Tenía entonces siete años y era uno de los 800 "niños de Morelia" que recibió en el puerto de Veracruz el entonces presidente Lázaro Cárdenas. Don Salvador -artesano radicado en Acapulco- murió en 1997 a los 69 años de edad. "Nunca quiso volver a España. Adoptó a México como su patria", comenta María de los Ángeles.

-¿Y usted por qué quiere ser española?

-Quiero recuperar mis raíces.

Pero don Salvador no le dejó a su hija documento alguno sobre su nacionalidad. "Imagínese, salió huyendo de España", comenta. María de los Ángeles tuvo que tramitar desde hace dos años la partida de nacimiento de su padre directamente en España. "Y en eso estoy", comenta.

En la misma fila, Guillermo Padilla

-dieciocho años, estudiante de preparatoria, nieto de exiliados de la Guerra Civil-

dice: "La nacionalidad española es una posibilidad que no hay que desechar. Uno no sabe cómo se van a poner las cosas aquí en el futuro. Además, allá tengo familia y puedo continuar con mis estudios".

Cerca de él, Manuel Espinoza -recién egresado de arquitectura- explica: "Ser ciudadano español es ahora una ventaja: debido a las nuevas leyes en Europa, ya puedes ser ciudadano comunitario. Con tu pasaporte español puedes viajar a toda Europa sin necesidad de visa y, lo mejor, iniciar trámites para vivir donde te plazca. ¿Qué ciudad se te antoja?: ¿Madrid, Londres o París? Tienes muchas opciones seguras. Nada de pasar de mojado a Estados Unidos o, como los marroquíes, en lanchas que se hunden antes de llegar a las costas españolas".

"Reformas discriminatorias"

Las reformas al Código Civil benefician automáticamente a los hijos de padre o madre nacidos en España ("españoles de origen"), así hayan perdido éstos dicha nacionalidad. Y es que muchos exiliados se hicieron ciudadanos del país en el que encontraron refugio. Además, las mujeres que antes de 1975 se casaron con un extranjero perdieron la nacionalidad, y ésta no se les reconoció a sus hijos nacidos antes de 1982.

Además, para los que adquirieron alguna nacionalidad de países iberoamericanos, de Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal, el nuevo Código Civil les permite recuperar la nacionalidad española sin perder la anterior.

Sin embargo, para los hijos de españoles no nacidos en España ("originariamente españoles") o para los nietos de "españoles de origen", las reformas les exigen cumplir por lo menos un año de residencia en España.

Ello no es siempre fácil: se requiere una visa de trabajo y éstas están siendo bloqueadas por las Leyes de Extranjería, afirma Alvar Acevedo, coordinador de Morados, una organización de descendientes de exiliados españoles con sede en México.

-¿Y si consiguen una beca de estudios?

-No la valen como residencia porque los estudiantes quedan registrados con un "permiso de estancia". En los hechos, la oportunidad para los nietos de los exiliados es más bien reducida.

Morados nació el 14 de abril de 2001 con el propósito de obtener la nacionalidad española para todos los descendientes de emigrados españoles. Mediante una página en Internet, "hemos logrado la adhesión de 1 millón 200 mil personas" de la diáspora española, afirma Acevedo.

El pasado 15 de noviembre, Morados presentó ante la Defensoría del Pueblo de España una solicitud para "recurrir" (derogar) las reformas al Código Civil por "inconstitucionales". Sin embargo, tal solicitud fue denegada.

En entrevista, Acevedo y Alba López, coordinadora de Vinculación Ideológica de Morados, afirman que esas reformas contradicen el artículo 14 de la Constitución española que otorga la igualdad a todos los españoles, sin importar, entre otros aspectos, su lugar de nacimiento.

Y es que, sostienen, las reformas al Código Civil son "limitadas" y, peor aún, "discriminatorias": no aplican en todos los casos el "derecho de sangre" y utilizan a conveniencia el "derecho de tierra".

Ejemplifican: "Ocurre que muchos hijos de 'españoles de origen' nacieron en el extranjero. Y éstos no obtuvieron la nacionalidad de sus padres hasta 1996 o 1997, cuando ya tenían entre 40 y 60 años. A esa edad, esos hijos ya tenían, a su vez, hijos mayores de edad. De acuerdo con las reformas, estos últimos ya no pueden obtener la nacionalidad española por la vía sanguínea. Necesitan, como extranjeros, obtener una residencia en España, lo que no es fácil.

"Así -señalan- ocurre el absurdo de que en muchas familias todos sus miembros son españoles menos uno: aquel que en el momento en que sus padres adquirieron la nacionalidad ya era mayor de edad."

Según Acevedo y Alba López, las reformas permiten que cualquier extranjero tenga la opción de optar por la nacionalidad española con la condición de ser hijo adoptivo de un español, aunque éste sea mayor de edad. Lo que no ocurre con los hijos biológicos mayores de edad.

En el fondo, dicen, estas modificaciones al Código Civil intentan cerrar con broche de oro las leyes de extranjería que limitan la emigración a España y son contrarias al espíritu de reivindicación del exilio español.