Cataluña, 05/05/02 
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REPORTAJE
Nietos sin pasaporte

 
Miles de descendientes de españoles exiliados o emigrantes reclaman la nacionalidad de sus padres y abuelos Se apodan los 'morados'

TONI SUST

BARCELONA

Alvar Acevedo es hijo, nieto y hermano de españoles, pero él no es español. Nacido en México, nieto de exiliados republicanos, era mayor de edad cuando su madre recuperó la nacionalidad. Él no pudo obtenerla, a diferencia de sus hermanos, aún menores entonces.

Con el objetivo de luchar contra lo que considera "una injusticia histórica", impulsó Morados, un grupo que reclama el acceso de los descendientes de españoles a la nacionalidad de sus padres y abuelos. Se llaman así en homenaje a la bandera republicana y a quienes huyeron de la España de Franco, pero aceptan a todo el que comparta sus metas, sea cual sea su ideología y el país donde viva.

 
Acevedo afirma que medio millón de personas ya se han adherido a la iniciativa desde que, en febrero, nació la web www.morados.net. Los morados exigen una reforma del Código Civil para que el artículo 17, que define las formas de acceder a la nacionalidad, incluya que todos los hijos de españoles lo son también, aunque sus progenitores renunciaran, por cualquier motivo, a la nacionalidad, o no la tuvieran al nacer y la adquirieran después.

 
El colectivo no lo tiene fácil: deben luchar contra el temor extendido a que esa reforma suponga una entrada masiva de retornados. La crisis argentina contribuye a alimentar ese temor, que irrita a los descendientes de exiliados. Y no es el único obstáculo. Acevedo explica que uno de los líderes del PSOE en Galicia avisó a la dirección del partido de que abrir las puertas de la nacionalidad a cientos de miles de hijos de exiliados tendría un efecto temible: todos los de origen gallego, afirmó, apoyarían a Manuel Fraga en caso de poder votar.

 
Ludivina García Arias, diputada del PSOE en el Congreso e hija de exiliados que se instalaron en México, considera infundados esos temores. Como tantos otros, su padre se acogió a la nacionalidad mexicana, y con ella falleció. Ella vino a España en 1969. No pudo aspirar a la nacionalidad española porque hasta 1978 sólo se reconocía el origen por parte de padre y el suyo había fallecido, pero la adquirió al contraer matrimonio con un español. La diputada explica que éste "no es un problema de inmigración, sino de derecho". Señala, además, que quienes aspiran a ser españoles darían más de lo que recibirían si deciden regresar. Muchos sólo quieren la nacionalidad, pero seguirán en sus actuales residencias. Los que regresaran aportarían riqueza demográfica a un país que no puede garantizar el relevo generacional con la actual tasa de natalidad.

 
Mientras Acevedo intenta conseguir una audiencia con el Rey para entregarle 4.000 cartas de miembros de Morados, los partidos han entrado en el Congreso las enmiendas a la proposición de ley para cambiar el Código Civil.

 
Los morados cuentan con el apoyo genérico de todos los grupos, salvo el PP que, según Acevedo, sólo está por la labor de solucionar la situación de los hijos de exiliados. Eso, denuncia, sería olvidar a los nietos y dividir a las familias. Y apunta que habría otras consecuencias: "Hay muchas votaciones que se deciden en América, porque los españoles no peninsulares tienen derecho a votar. ¿No les interesa su opinión?".