Sábado, 2 de noviembre de 2002
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700.000 hijos de emigrantes podrán conseguir la nacionalidad española

La reforma del Código Civil abre esta posibilidad desde el 9 de enero

 
 
JORGE A. RODRÍGUEZ | Madrid

 
España acaba de abrir la puerta para que los hijos de los exiliados españoles puedan conseguir la nacionalidad, mientras que ahora se les considera, a todos los efectos, extranjeros. El Gobierno calcula que 700.000 hijos de padres originariamente españoles y nacidos en España podrán optar a recuperar la nacionalidad a partir del 9 de enero, cuando entre en vigor la reforma del Código Civil aprobada el pasado 8 de octubre.

Los millones de emigrantes que desde la Guerra Civil salieron de España en busca de un futuro mejor, agarrados a una maleta de cartón, crecieron y se multiplicaron. La inmensa mayoría conservó su nacionalidad y muchos se la transmitieron a sus hijos, inscribiéndolos en el momento del nacimiento en el consulado o en la Embajada de España en sus respectivos países de residencia. No tuvieron esa opción ni los exiliados ni sus hijos, repudiados por el anterior jefe del Estado, Francisco Franco.

Los hijos de los exiliados tras la Guerra Civil perdieron en casi todos los casos la nacionalidad de sus padres, para convertirse en ciudadanos de los países en los que habían nacido. Una reforma del Código Civil de 1997 permitió a los españoles de origen y nacidos en España, así como a sus hijos menores o sujetos a su patria potestad, recuperar la nacionalidad. Pero la medida dejó colgados, entre dos generaciones, a los que ya eran mayores de edad.

Sin haber hecho la 'mili'

 

La reforma del Código Civil en materia de nacionalidad, es decir, la norma que dice quién es o puede ser español, ha abierto la mano a esta generación perdida. El texto, aprobado por las Cortes el pasado 8 de octubre, concede el derecho a optar a la nacionalidad española a aquellas personas, sin límite de edad, cuyo padre o madre hubieran sido originariamente españoles y nacidos en España. La reforma permitirá conseguir la nacionalidad incluso a aquellos que no hayan hecho aquí el servicio militar o la prestación social sustitutoria, una consecuencia lógica de la desaparición de la mili.

El Gobierno calcula que, en cuanto entre en vigor la ley el próximo 9 de enero (debido a la vacatio legis de tres meses), 'el número de hijos actualmente no españoles nacidos de españoles de origen que podrían adquirir la nacionalidad española se va a situar en torno a 500.000 personas en Iberoamérica y 200.000 en Europa'.

La reforma del Código Civil, además, da la opción a los nietos, aunque con restricciones, ya que para poder optar a la nacionalidad deberán residir en España por lo menos durante un año. Pero calcular el número de nietos requiere poderes casi sobrenaturales. 'Es una tarea casi imposible', le acaba de contestar el Ministerio de Asuntos Exteriores a la diputada socialista Ludivina García.

'El número de extranjeros que tengan o hayan tenido un abuelo o abuela españoles', explica el Ministerio de Asuntos Exteriores en su respuesta parlamentaria por escrito, 'ascendería a varios millones de personas, ya que España ha contado con una tradición emigrante muy importante desde finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX'.

Datos imprecisos

 

Éste es el motivo por el que, aunque pueda conocerse el número de hijos del exilio o la emigración, el Gobierno carece 'de los elementos necesarios para realizar un estudio cuantitativo con datos precisos sobre los millones de descendientes de españoles que existen en el mundo en la actualidad, ni sobre cuántos nacieron en España o en el extranjero, cuántos perdieron la nacionalidad o cuáles fueron las razones de tal pérdida'.

Ahora bien, una cosa es recuperar la nacionalidad (bien la doble o bien renunciando a la del país de nacimiento) y otra inmigrar a España. Los expertos calculan que serán muy pocos los hijos de emigrantes en Europa que quieran hacerlo, pero están convencidos de que habrá peticiones masivas de personas que residen en países de Latinoamérica en crisis económica o social, como Venezuela, Uruguay y, muy especialmente, Argentina.

'Si es difícil calcular el número de hijos y nietos de españoles de origen, lo es incluso más calcular el número de ellos que quieran emigrar a España ahora o en el futuro', afirma el Gobierno.


Morados pide más

Los hijos y nietos de la emigración que se sentían españoles y lo querían ser de hecho y de derecho comenzaron a agruparse en México, donde nació un grupo de presión denominado Morados (del color de la bandera republicana), que gracias a Internet comenzó a reunir las reivindicaciones de los hijos de exiliados y emigrantes. Este grupo ha estado al acecho de la reforma desde que fue planteada.

Una vez aprobada, no les satisface. Por ello van a presentar una solicitud al Defensor del Pueblo para que recurra la reforma, por inconstitucional, y van a pedir al Gobierno que incluya en el Código Civil que, 'por causas excepcionales, se proporcione la nacionalidad a todos los hijos de españoles no nacidos en España y con abuelos de origen español'. El argumento es que si los padres recuperan la nacionalidad de sus padres, los nietos de éstos pasan a ser hijos de españoles y, por tanto, también deben poder optar a disponer de la nacionalidad original.