Domingo 14 de abril de 2002
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Los nietos del exilio de la Guerra Civil piden ayuda al Rey para ser españoles de nuevo

Reclaman que lo que «la sangre ha dado» no lo quite «un párrafo del Código Civil»

M.S.P./R.G. COLPISA. MADRID   

Hasta ahora, son 3.500, son los nietos del exilio de la Guerra Civil que quieren la nacionalidad de sus abuelos. Se han agrupado en el colectivo «Morados» porque «es el color que desapareció de la bandera española después de la guerra y hemos querido hacer un homenaje con este nombre a los que, tras el conflicto, también desaparecieron de España». El que habla es Alvar Acevedo, fundador de la página de internet www.morados.net, un foro que nació el pasado 5 de enero, fruto del tesón de este abogado residente en México, bisnieto de un socialista, y nieto de una abulense que trabajó en el Ministerio de Defensa republicano que, como tantos otros, fue carne de exilio.

 
   Pese al poco tiempo transcurrido desde la creación de esta web, medio millón de nietos de españoles repartidos en 27 países de América y Europa -no sólo descendientes de exiliados del conflicto del 36- se han hecho socios de este foro, que en cuestión de semanas se ha convertido de forma vertiginosa en punto de referencia en medio mundo sobre la nacionalidad española.

Acevedo ha vuelto a la tierra de sus abuelos y de sus padres como un extranjero. Este jueves, mientras el Congreso debatía la despenalización de la insumisión, el abogado deambulaba por los pasillos de la Cámara para agradecer el apoyo recibido de la mayor parte de los grupos de oposición a su causa: que los nietos de aquellos españoles que abandonaron España durante o después de la guerra, hijos de españoles que no nacieron en su patria, puedan optar a la ciudadanía de sus abuelos con la reforma de la nacionalidad en el Código Civil que el Parlamento quiere sacar adelante antes de verano.

«El proyecto del PP es el único que no nos ampara porque nuestros padres no nacieron en España, pero no nacieron en España por voluntad propia, sino porque nuestros abuelos tuvieron que dejar el país para no morir», explica Acevedo ante la mirada atenta de la diputada asturiana del PSOE Ludivina García Arias, la mayor valedora de «Morados» en el Congreso, quizás porque también es hija del exilio mexicano y sólo recuperó la nacionalidad de sus ancestros al casarse con un español.

Cartas al Rey

El abogado ha vuelto a España solo, pero bajo el brazo lleva 3.500 cartas personalizadas para entregar al Rey. «Y sólo hemos traído éstas porque apenas tuvimos una semana para pedirlas antes de que comenzara la tramitación de la reforma del Código Civil», se lamenta sin ocultar un toque de satisfacción por la cosecha de siete días. En las misivas, hay historias de lo más variopintas, pero con un denominador común: nietos de unos españoles que tuvieron que abandonar su país durante la guerra, a los que Franco no dejó volver y a los que el actual Código Civil no les permite ser españoles. Pretenden que la reforma les abra la puerta, pero es difícil. Por ahora, los intentos del mexicano por hacer llegar sus cartas al Rey han sido baldíos, pero su determinación es firme. «Don Juan Carlos -dice el republicano- prometió ser el Rey de todos los españoles y ahora nosotros le tomamos la palabra»