Domingo 7 de julio del 2002
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España rechaza a los descendientes del exilio
  Por Otilia López
“Consulado General de España en México. Si conoce el número de extensión, marque 1. Pasaportes, certificados de residencia y fes de vida, marque 2. Para visados, marque 3. Para registro civil, registro de nacimiento, matrimonios o defunciones, marque 4. Para notarías, marque 5. Para permisos de conducción, documentos nacionales de identidad y legalizaciones, marque 6. Para... es bastante fácil que a uno, esperando escuchar la palabra persona, operador o señorita, se le vaya el avión y ya, cuando se dé cuenta, escuche Gracias por su llamada. Hasta pronto” pi pi-pi pi...

Quizá vuelva a llamar y esté ocupado. Muchas personas han escuchado esto. Probablemente sólo han regresado a México para arreglar sus papeles, quizá por segunda o tercera vez con el mismo objetivo. No debe de sorprenderles después de meses de desinformación.

Carlos Ugarte, se vino a casar hace unos meses con María de los Ángeles, mexicana-española. Arreglaba su situación antes de partir para Madrid de nuevo. Por supuesto, no pensaba que tendría que volver en poco tiempo. Al llegar a España le pidieron el permiso de residencia. “Y allí no me lo habían querido dar, alegando que si no, se pararía el proceso de mi permiso de trabajo que llevaba nueve meses tramitando”, se queja.

Fernando Morales ha venido a México tres veces en total, 78 mil kilómetros, y es bien consciente de que no todo el mundo puede. Paola Reynoso, otra chilanga que lleva dos años en Madrid, está convencida de que depende de la suerte que tengas: “El técnico que revise tu caso, el abogado que elijas, la carta que escribas, y el momento y el año que te toca”.

Este año no es bueno y el próximo, seguramente, será peor. Tres leyes diferentes en los últimos tres años y el anuncio de una nueva reforma dan idea del panorama. Durante la presidencia de España en la Unión Europea (el primer semestre de 2002) la migración, que no era una de las preferencias, se ha ido convirtiendo paulatinamente en el tema estrella. Se defiende “una idea descabellada” plantea Ana María Corral, responsable del Departamento de Migraciones Confederal de la Unión General de Trabajadores (UGT), la central sindical más importante junto a Comisiones Obreras.

“Y, desde luego —añade— muy poco cercana a la realidad. Se piensa que si los inmigrantes no tienen derechos y no existe posibilidad de regularización una vez que están en España, no va a haber personas en situación irregular. Se pretende eliminar el que sea atractivo venir de manera irregular a España, pero sin atacar los problemas de fondo y sin una verdadera política de inmigración.”

Desde el punto de vista de la UGT, idea que coincide con la de numerosos sindicatos y asociaciones de inmigrantes, el gobierno tiene una actitud totalmente reprochable e inadecuada, pues en un intento de hacer valer esta postura tan dura, lanza machaconamente mensajes muy negativos sobre la inmigración a la sociedad española. “Vincula inmigración con delincuencia, con economía sumergida, con los problemas culturales; habla de avalanchas, invasiones, etcétera, y criminaliza a los trabajadores que se encuentran en situación irregular”, denuncia Ana María.

Según esta afirmación, no sorprende que un 51.4 por ciento de los españoles piense que los inmigrantes de países poco desarrollados aumentan la delincuencia.

De modo similar, la Unión Europea ve la situación alarmante y cuando recientemente se reunieron sus 15 ministros de Justicia e Interior (la mayoría de gobiernos de derecha) para elaborar un plan integral frente a la inmigración, los servicios secretos nacionales alertaban sobre “una presión fronteriza muy fuerte y en aumento”.

Ahora bien, Europa necesita 44 millones de inmigrantes para el año 2050 (según Eurostat) para proteger sus pensiones. Mientras tanto, la ultraderecha avanza, las ministros estudian endurecer las fronteras y 3 millones de personas viven clandestinamente en el Viejo Continente.

Respecto a España, su porcentaje es bastante bajo comparado con el resto de la UE: un inmigrante por cada mil habitantes, sólo por encima de las tasas de Finlandia y Francia. En cambio, tiene la tasa récord mundial de baja natalidad y el envejecimiento de su población va camino de desequilibrar el estado de bienestar, así como el sistema capitalista. Desde hace dos años, la inmigración evita que haya más muertes que nacimientos en el país.

Esta inmigración es muy peculiar. España es el segundo país, después de Francia, que más inmigrantes irregulares registra. Un total de 300 mil. La mayoría trabaja en economías sumergidas. Se les paga poco (menos del sueldo mínimo exigido por ley), las condiciones son pésimas y, en muchos casos, carecen de vivienda digna.

El impacto en términos económicos y demográficos es insignificante. Por cada extranjero que vive en España dos españoles viven en el extranjero. Y es, después de Japón, el país con menor población laboral extranjera (1.2 por ciento) según el Informe de Tendencias en las Migraciones Internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Igual ocurre con las transacciones económicas que la inmigración supone para los países emisores. Los imponentes 76 mil millones que anualmente salen de España con destino a los familiares de inmigrantes son apenas 0.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) español. Sirva de comparación, que esta cantidad significa menos de la décima parte de lo que se destinó el pasado año al fomento de las nuevas tecnologías.

Cuando salió la reforma de ley, 8/2000, hoy en vigor, hubo huelgas de hambre, encierros, manifestaciones, recursos de inconstitucionalidad y más de 700 peticiones de recurso al defensor del pueblo por parte de sindicatos, partidos políticos, ONG, asociaciones de inmigrantes, vecinos, jueces y fiscales. Ley, “que no está dando los resultados esperados” ha declarado a la prensa el mismo ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio, y que expertos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) dictaminaron en su día “propiciaba el racismo”.

Si hace dos años se desató esa polémica, hoy, el anuncio de la nueva reforma hace temblar a esos grupos. El gobierno ha sido tomado como ejemplo de los países de la UE con legislaciones más restrictivas en materia de inmigración, como pueden ser Austria, Dinamarca y recientemente Italia, que ha reformado su ley de extranjería.

La inmigración española es fundamentalmente laboral y las reformas más importantes han sido en materia de trabajo. Como defensora de los derechos de los trabajadores, la UGT considera que los permisos de trabajo se han construido sobre la base que los empresarios españoles quieren. Por ejemplo, un permiso de temporada es un permiso limitado temporalmente que no se renueva; es decir, el trabajador se compromete a regresar a su país de origen cuando haya terminado el contrato. Estos permisos ahora pueden durar un año o más, cuando anteriormente la duración máxima era de nueve meses.

Con lo cual se ha intentado sustituir migración de permanencia con migración de temporada, rentable en dos sentidos para el empresario, porque los trabajadores con permiso de temporada no cotizan y no hay que cotizar por ellos por la contingencia de desempleo. Para el gobierno es rentable también, porque no cotizan por la contingencia de desempleo pero sí lo hacen por el resto de contingencias de la seguridad social.

El inmigrante de países con los que no existen convenios de seguridad social, cuando regresa a su patria, pierde las cotizaciones que ha hecho al sistema de seguridad social español. Es decir, es un modelo barato para los empresarios y el Estado, porque supone ingreso en sus arcas sin que los trabajadores lleguen a percibir las prestaciones por las que han estado cotizando.

—¿En qué consiste la política de integración?, se le pregunta a Ana María Corral.

—En nada. El gobierno no quiere hacer nada que cueste dinero. Considera que la integración se cumple con el hecho de tener papeles. No es así: hay que preparar a las distintas administraciones para que los inmigrantes puedan ejercer esos derechos que tienen; y no se hace. Uno de los campos donde más se nota es el sistema educativo que no responde adecuadamente.

—¿Por qué comentabas que está muy lejos de la realidad, la política gubernamental?

—Porque, por ejemplo, no es verdad que si desaparecen los trabajadores inmigrantes desaparecerá la economía sumergida, y eso quiere hacernos pensar el gobierno. La economía sumergida ya existía, y a ella se han acercado los trabajadores. No se puede cerrar los ojos ante ellos, porque ya están en España y van a seguir trabajando en la economía informal. Se les cierran todas las vías posibles de regularización, en vez de ir contra los empresarios que incumplen la normativa. Y lo mismo con las redes de tráfico de personas, se identifica a las personas víctimas de estas redes con quienes cometen el delito. Además, no tiene sentido hacer procesos de regularización masiva, como los que se han hecho en 2000 y 2001, que no estén vinculados a la contratación de los trabajadores. Si se dan papeles y no se garantiza un contrato, al cabo de un año cuando tengan que renovar no van a poder hacerlo, y van a caer en la irregularidad de nuevo.

—¿Cuánto cuesta regularizarse en España?

—Ahora mismo es prácticamente imposible, porque con la excusa de la apertura del contingente de trabajadores (10 mil 800 trabajadores extranjeros necesarios con permiso estable), el gobierno cierra el régimen general, es decir, la solicitud ordinaria de permiso de trabajo y residencia y que, por lo tanto, si un empresario extranjero quiere contratar a un extranjero por su cuenta eso no es posible. Esas solicitudes van a ser todas denegadas. Hay posibilidades de regularización que son las que el gobierno ahora anuncia que quiere eliminar, como la regularización por arraigo.

Y parece ser que de esta gran dificultad, de regularizarse, los únicos beneficiados son los abogados que surgen hasta de debajo de la piedras. “Muchos se las arreglan de manera ilegal y te consiguen tus papeles legales”, dice Fernando, pero son cada vez más los casos de estafadores que se hacen pasar por abogados y, por poco dinero, prometen tramitar permisos y al final no tramiten nada.

La Guía Básica del Inmigrantes, inmigra.com, alerta sobre este tema y da consejos, además de que tiene una sección de preguntas más frecuentes que puede resultar bastante útil.

La dificultad de conseguir un permiso llega a todos los ámbitos. En la Embajada de España en México es fácil de captar que la política llevada a cabo consiste en la desinformación. “Sí, el problema es no informarte” dice Fernando.

—¿Intencionadamente?

—Sí.

“Es horrible cómo te atienden, cada uno te dice una cosa. Cuando le pregunté al agregado de prensa si con un resguardo ya me podía poner a trabajar, me dijo: creo que sí”. Está seguro de que es un freno: “Mientras más lento, tedioso y burocrático sea el trámite menos gente va a aguantar hasta el final”, señala este mexicano, que conoce “a tres que desistieron con un perfil perfecto”.

Y en lo que respecta al número de mexicanos que viajan a España con visado, es muy difícil de saber porque se trata de información confidencial que no se puede facilitar a nadie, afirma la respuesta a una carta enviada al cónsul. El dato que sí está a nuestro alcance es que actualmente, en la Embajada de México en Madrid, se tiene un registro de aproximadamente 4 mil mexicanos y se podría calcular un número similar de aquellos que no están registrados, en la opinión del cónsul mexicano en España, Carlos López Estrada.

Parte II

“Lo que la sangre ha dado, que no lo quite un párrafo del Código Civil.” Morados. Podríamos pensar que, al igual que la dureza de la ley contra inmigrantes irregulares, acarrea en cierto modo la proliferación de redes de tráfico de personas que “ayudan” al inmigrante a esquivar la ilegalidad; la actitud del gobierno, cada vez más restrictiva, para otorgar la nacionalidad a descendientes de españoles provoca en éstos un empeño mayor y unos resultados espectaculares.

Cómo se iba a esperar Alvar Acevedo que lo que empezó como un berrinche personal le llevaría a agrupar a casi un millón de personas repartidas por el mundo con un objetivo común: “Lograr que España reconozca nuestro derecho a ser españoles”.

Morados es la página web que Alvar creó. Las 25 mil entradas diarias con menos de un año de existencia la convierten en un éxito, “fruto de las circunstancias” se enorgullece Alvar. Este mexicano, nieto del exilio español, cuyos hermanos, madre y abuelos son españoles cogió sus maletas y se fue a España. Velaba por su seguridad. El trato humillante que allí recibió y una reforma de la ley de nacionalidades que consideró más restrictiva que permisiva, y que según una diputada “saldaba todas las deudas con la emigración española”, le enfurecieron y le llevaron a empezar una batalla campal, lo que hoy es Morados.

El gobierno español, dentro de su política migratoria y con el miedo a que surjan millones de nietos de españoles repartidos por el mundo, especialmente a raíz de la crisis argentina, trata de dificultar que los nietos de españoles que no han conseguido la nacionalidad lo puedan hacer. Para que aquel que no lo consiguió en su día por ser mayor de 18 años, lo haga ahora tendrá que pasar un año de residir legalmente en España.

A esta normativa, Morados respondía por carta al presidente, José María Aznar, lo siguiente: “La obtención del estatus de residente conlleva tal imposibilidad como el cúmulo de circunstancias subjetivas que cada responsable del trámite y de la aprobación del mismo, haya determinado por Autonomía”.

—¿Crees ser una carga para España?

—Ellos dicen que es una carga. Tienen temor a las pensiones no contributivas y afirman ese problema. Yo no creo que sea una carga. Considerar que el español es un gasto es tanto como ser ciego, que nosotros somos fuerza de trabajo, emprendedora y joven. Y además, tenemos una cultura de procreación que no tiene la juventud española.

Si bien es cierto que la nacionalidad española ofrece unas mejores expectativas de futuro laboral a los argentinos y que Buenos Aires se convirtió el año pasado en la ciudad del mundo que más españoles aportó (25 mil) después de Madrid y Barcelona. O que, solamente con Lázaro Cárdenas llegaron a México unos 30 mil españoles exiliados. Han seguido siendo más los españoles que salen que los que entran en este último semestre del 2002, ya existiendo el problema de Argentina, según el Instituto de Estadística español.

“No es cierto que los argentinos españoles se irían a España —afirma Alvar— el argentino español no es el que está pasando hambre, por lo general tiene mucho dinero. Como aquí, los españoles siempre han tenido dinero y los exiliados tienen un nivel medio. Además, muchos argentinos consiguen la nacionalidad italiana y luego se van a trabajar a España, porque ya son comunitarios y hablan español. Los biznietos de italianos sí pueden estar en España, pero los que somos españoles no”.

Y es que la actitud de España en tema de nacionalidad está muy lejos de la de sus vecinos: mientras Italia discute la nacionalidad para los biznietos, Alemania se la da y para un francés no hay forma de perderla.

—En tu opinión Alvar, y con los datos que manejas, ¿cuántos mexicanos crees que se irían a España?

—Mira, de los nietos, un 70 por ciento ya tiene la nacionalidad. Ya se hubieran ido si ésa fuera su intención. Y del 30 por ciento que falta no sé qué tantos se irán.

Al menos existen en el mundo 800 mil personas que defienden que hijos y nietos de español de origen, sin limitación de edad o lugar de nacimiento, puedan acceder a la nacionalidad. Están inscritos en la base de datos de Morados y pertenecen a 27 países, entre ellos Argentina, Cuba, Venezuela, Francia, Alemania, EU, Canadá, Israel, etcétera.

“El argumento de que todos se van a querer regresar es estúpido —insiste Acevedo— ¿para qué se va a querer regresar un gringo? Y son mayoritarios, un 18 por ciento aproximadamente”.

Morados, fundado y apoyado por descendientes del exilio y con un nombre tomado del color de la bandera republicana española es una mezcla confusa. Por un lado se agarran a la deuda de España con el exilio, y por otra ganan fuerza agrupando a todos los españoles del mundo, que incluye a falangistas, monárquicos. Y piden ayuda al rey. Es la primera vez que en España una organización agrupa todas las fracciones políticas.

—Llama la atención que nietos del exilio escriban cartas al rey... ¿contradictorio?

—Sí, pero yo no estoy aquí para derrocar al rey, tampoco para enseñar ética al Partido Popular. El rey en su primer discurso a las cortes dijo que iba a ser rey de todos los españoles sin excepción. Se refería a que estaba perdonando a los republicanos. Por eso le escribimos. Lo que busco es lograr un objetivo

Y lo está logrando: para empezar, que todos los partidos políticos emitieran enmiendas a la reforma, excepto el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español; 157 en total. Cuentan con asesores como Ludivina García Arias, diputada por Asturias de PSOE, Sabino Fernández, jefe de la Casa Real durante la transición y apoyos de lujo, como Serrat, o Fernando Savater. ”Yo pensé que morados iban a ser cien cartitas de amigos, que mandábamos al rey, nos lavabamos las manos, y yo seguía con mi vida... a estas alturas tengo broncas con mis socios porque ya no trabajo de abogado en el despacho, porque ya no me da tiempo Morados. Mi novia me ha dejado. Ha sido sensacional. Hemos logrado lo que nadie ha logrado”.

Las razones de este reclamo de la nacionalidad son muy variadas. Para algunos es ir a vivir a España, para otros puede que se trate de esnobismo, prestigio o “por si acaso”. Y según afirma Alvar, para la mayoría es su identidad. “Así es el español, que no permite que se le olvide. Así nos han hecho a todos. Es una cuestión emocional y a estas alturas es una cuestión de justicia también. Yo no puedo entender por qué mis hermanos sí son y yo no.”

—¿No es ingrata para México esta lucha?

—Pues no sé qué puede pensar un país que está gobernado por el hijo de una española. Económicamente es bueno para México. El México que acogió a nuestros abuelos no es el México de hoy. No lo veo con ingratitud, sino como búsqueda de oportunidades. Le tenemos mucho agradecimiento a México.

Muchos correos llegan a Morados como éste: “Podemos darles un buen apoyo, con firmas para que les reconozcan la nacionalidad, pero que renuncien a la nuestra y se vallan! (sic) Saludos. Héctor.”