Cuando Franco declara: "Si es necesario, mandaré fusilar a media España." Nadie responde. Nadie protesta. Salvo un hombre. El viejo filósofo, Miguel de Unamuno, autor de Del sentimiento trágico de la vida, rector de la Universidad de Salamanca, maestro del pensamiento de su generación, que permaneció a la cabeza de su universidad en territorio nacionalista.

En el "Día de la Raza", en Salamanca, en el amplio anfiteatro de la universidad, el general franquista Millán Astray mutilado de guerra, injuria a Cataluña y al País Vasco, mientras sus partidarios aúllan: "¡Viva la muerta!".

Lentamente Unamuno  se levanta y dice: "A veces quedarse callado equivale a mentir. Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato  grito, "Viva la Muerte". Esa ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto en un tono más bajo. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la sicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor."

Dirigiéndose en seguida al general Millán Astray dijo: "Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."

Toda familia tiene historias, en algunas ocasiones estas historias son gratificantes, y es agradable recordarlas y mencionarlas, en otras ocasiones son historias desagradables, llenas de sufrimiento, dolor e injusticias; y las familias intentan olvidarlas ignorándolas, hacen de cuenta que no sucedió.

En la familia española existe aún una historia donde se ha de resarcir a los miembros condenados en ella, no se puede olvidar, ni ignorar, por que si en pro de la modernidad España hoy se jacta de ser una nación democrática y justa, ha de retribuir a los que no hace más de 60 años fueron expulsados y condenados injustamente por defender estas ideas, LIBERTAD, JUSTICIA, DEMOCRACIA, ideales que hoy España engrandece como merito propio de la historia, sin reconocer a quien la hizo.

Ideales y fechas como podrían ser "14 de abril", "No pasaran", "Himno de riego", "Brigadas Internacionales","...más vale morir de pie que vivir de rodillas", "Republica Española", etc..., son hoy solo palabras para aquellos que del otro lado del atlántico se quedaron, pero para los que lo cruzaron y sus descendientes son ideales y principios formativos que nos han hecho suspirar por el recuerdo de una España distinta.

La salida de las Brigadas Internacionales rompió el corazón de España. La Pasionaria les dice adiós en Barcelona: "Hablabais lenguas diferentes, pero os comprendíamos. Podéis marcharos con la cabeza en alto. Vosotros sois la historia. Vosotros sois la leyenda. No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz vuelva a cubrirse de hojas junto a los laureles victoriosos de la República española ¡Volved!. Y vosotras mujeres de España, cuando hayan pasado los años y las heridas de la guerra ya estén cicatrizadas, cuando el recuerdo de los días de angustia y de sangre se haya esfumado en un presente de libertad, amor y bienestar, cuando los rencores se hayan muerto y todos los españoles, sin distinción, sepan el orgullo de vivir en un país libre, entonces hablad a vuestros hijos. Habladles de las Brigadas Internacionales. Decidles cómo estos hombres, a través de océanos y montañas, cruzando fronteras, llegaron a nuestro país para defender la libertad. Abandonaron todo: su patria, su pueblo, sus casas, sus bienes, padres, madres, esposas, hijos y hermanos, para venir a nosotros y decirnos: Aquí estamos. Vuestra causa, la causa de España, es la nuestra.

Las Brigadas Internacionales no regresaron por que la causa de la República Española, que históricamente podemos ver era la causa fiel del gobierno votado democráticamente, no gano, y la historia se repitió, los refugiados republicanos españoles a través de océanos y montañas, cruzando fronteras, corrieron de su país por haber defendido la libertad. Abandonaron todo: su patria, su pueblo, sus casas, sus bienes, padres, madres, esposos, hijos y hermanos.

Hoy, que ya han pasado los años, y los españoles viven llenos de orgullo de hacerlo en un país libre, las mujeres españolas no solo no recuerdan a sus hijos las brigadas internacionales, como lo sugirió la Pasionaria, sino que el Gobierno Español, aún no resarce a los que tuvieron que irse.

El pasado 12 de Marzo el Grupo Parlamentario Popular presentó en el congreso una proposición de ley para la modificación del Código Civil en materia de nacionalidad, afirmando que así España saldaba con los emigrantes españoles cualquier deuda que pudiera tener con ellos; es importante recordarle a Grupo Parlamentario Popular que los emigrantes españoles y los refugiados españoles son dos españoles distintos, los primeros abandonaron España buscando mejores oportunidades en la vida, los segundas fueron desterrados en contra de su voluntad, con grave riesgo de perder la vida si se quedaban.

Con la caída de la República Española en Cataluña es el principio del gran éxodo de los refugiados republicanos, fueron trescientos mil los que huyeron hacia la frontera. En el puño cerrado de algunos iba un puñado de tierra. Se veía sangre, los huesos al desnudo, las carnes laceradas. Los refugiados rozaban la ropa mojada de sus camaradas. Había niños con sus madres. Había ancianas. Dejaban a España en agonía.

Miguel Hernández dijo al respecto "España no es España, que es una inmensa fosa, que es un gran cementerio rojo y bombardeado."

Jamás se ha perdido la esperanza de regresar a España, es un deseo heredado de Padres ha hijos, no han pasado suficientes años como para olvidarlo, los refugiados aún viven, y la España que hoy existe despertó cuando estos ya tenían descendencia, y ahora son todos los que desesperados desean regresar a esta nueva España comunitaria, progresista, democrática y justa, que ha la fecha no le reconoce el derecho más elemental a algunos de estos Españoles desterrados por causas no deseadas por nadie, SU NACIONALIDAD ESPAÑOLA.

El hecho es, que SOMOS ESPAÑOLES los nietos de los refugiados de la república Española, si nuestros padres hubiesen nacido en España, como lo hizo usted, nosotros seríamos españoles como lo son sus hijos, pero no fue así, nuestros padres nacieron fuera de España por que nuestros abuelos son refugiados.        

Según el primer mensaje que pronuncio a las Cortes Españolas el 22 de noviembre de 1975 el Rey Juan Calos I, expuso cómo idea básica de su reinado, el ser Rey de todos los españoles, sin excepción; y en este momento la administración española esta exceptuando a algunos los descendientes del exilio de la República Española, que ya una vez tuvo que estar lejos de casa por circunstancias ajenas a su derecho.

Los motivos que tenga el Grupo Parlamentario Popular, para modificar el Código Civil seguramente son buenos si pretenden generar un beneficio a los emigrantes españoles, pero sin lugar a dudas es insuficiente, por que no nos está considerando a todos los españoles que tenemos derecho a la nacionalidad, y que en el caso de nosotros descendientes de la República Española, la actual administración española NOS LA DEBE, por que es la única forma válida de resarcir a nuestras familias exiliadas.

Por lo cual considero que la única reforma posible para resarcir a todos aquellos desterrados con los que esta en deuda España es la modificación del artículo decimoséptimo del Código Civil, cambiando el inciso "a" de su primera fracción (Son españoles de origen:), dejándolo de la siguiente forma: "Los nacidos de padre, madre, abuelo o abuela españoles. O agregando un inciso "e"  "Los Descendientes en línea directa hasta segundo grado de los excombatientes de nuestra Guerra Civil de 1936".

Le agradezco profundamente la atención prestada a la presente, y le dejo el encargo de los descendientes de trescientos mil refugiados de la república española, para que aprovechando la reforma en materia de nacionalidad del Código Civil, de una vez seamos todos españoles reconocidos, gozando de las mismas garantías y derechos por igual, dado que la nacionalidad es un derecho que da la sangre y más cuando intervinieron circunstancias excepcionales que hoy por hoy deben de quedar en la historia y no dejar secuelas de desigualdad en la actualidad, entre los que se quedaron y los que se fueron.

Atentamente,

Alvar Acevedo López
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