Madrid, a 15 de Noviembre del 2002

Sr. Don Enrique Múgica Herzog

Defensor del Pueblo

Presente

Sr. Don Enrique Múgica Herzog:

            Antes que nada reciba usted nuestro agradecimiento por todas las atenciones que ha tenido con nosotros y con nuestra causa.

            La presente tiene por objetivo el solicitarle su intervención para evitar que suceda una gran injusticia con el pueblo español de ultramar. Suplicándole recurra la nueva ley de nacionalidad española expresada en el Código Civil por inconstitucional.

Primero, y antes que nada, queremos hacer notar que en el tema de la nacionalidad se han estado mezclando 2 problemáticas diferentes:

La primera problemática es la de los hijos mayores de edad de españoles o españolas que no pueden acceder a la nacionalidad de sus padres dado que eran mayores de edad cuando estos adquirieron la nacionalidad, entonces existen en el mundo personas que tienen toda su ascendencia española e incluso algunos de sus hermanos, pero ellos no.

Esto es absurdo y debería ser inaceptable, ¿qué diferencia existe entre un hermano y otro? La patria potestad que le dio derecho a uno, emana del mismo individuo, sólo que, en el caso de un hermano, éste era extranjero y en el caso del otro hermano, ya le habían reconocido a este extranjero su derecho a la nacionalidad española. Sin embargo, la patria potestad es un atributo que carece de nacionalidad, ¿el individuo, acaso, es hijo del extranjero y no del español?, ¿son dos individuos distintos? No, es el mismo individuo, sólo que sus padres no pudieron recuperar hasta 1996 y 1997 la nacionalidad de origen de sus propios padres, dado que éstos, por necesidad de vida, habían optado por una ciudadanía extranjera y el Estado Español no los consideraba españoles. Hoy por hoy, todas estas personas son españolas, pero sus hijos no lo son; por lo tanto, aunque en espíritu la modificación está inspirada en subsanar la carencia de la posibilidad de acceder a la nacionalidad a hijos de españoles, se les está olvidando que durante 1996 y 1997 ya hubo un intento transitorio de esto, de donde surgió un problema social gravísimo, dado que se ha permitido una injusticia incoherente en el interior de FAMILIAS ESPAÑOLAS. ¿Acaso no es la Familia el principal valor a salvaguardar por cualquier Estado de Derecho?

Ahora bien, vayamos aún más lejos, no obstante haber dado entrada a este problema durante 1996 y 1997 lo cual se pretende que termine en la actualidad, resulta que, por ley, se cometerá el mismo error: La persona que tenga padres españoles de origen y que haya nacido después de que estos hayan optado por la nacionalidad del país que los haya recibido podrán optar por la nacionalidad española; la mayoría de estos nuevos españoles son personas de entre 40 y 60 años, lógicamente, tienen hijos mayores y menores de edad. Los hijos menores de edad podrán optar por la nacionalidad española por estar bajo la patria potestad de un español, pero los mayores de edad, así tengan 18, 19, 20 o 25 años y, de hecho, continúen bajo el cobijo, manutención y dependencia de sus padres, serán extranjeros en una familia de españoles.

Esto es del todo improcedente, ¿o acaso se trata de generar un problema mayor del ya existente? Hasta ahora, quedaba claro que el problema era un rezago de la transición hacia la modernidad que estaba teniendo España desde hace 30 años, por lo que pacientemente había que esperar a salir de la agenda del olvido; pero ahora, bajo la absoluta conciencia de los hechos y de la historia, y con el estandarte social de la españolidad y la preocupación por la vida digna que motiva el discurso oficial, sería imperdonable que, en conocimiento de todo lo antes expuesto, permitiese, cualquier integrante del Estado, el Gobierno o de la Legislatura, bajo cualquier pretexto, que continúe esta problemática y, peor aún, que se propicie su continuación hacia el futuro. Sería un acto de amnesia histórica y de absoluta inconsecuencia humana, legal, moral y ética; además de una crueldad injustificable para con aquellos que llevan ya 30 años esperando salir del olvido.

Otro gran absurdo que se está dando ahora y que se continuaría en el  futuro es el siguiente, tiene opción a la nacionalidad cualquier extranjero, a condición de ser hijo adoptivo y no biológico de un español. Leamos el Artículo 19 del Código Civil vigente:

“Artículo.19 1.  El extranjero menor de dieciocho años adoptado por un español adquiere, desde la adopción la nacionalidad española de origen.

2. Si el adoptado es mayor de dieciocho años, podrá optar por la nacionalidad española de origen en el plazo de dos años a partir de la constitución de la adopción.”

Es decir, actualmente, estos españoles que optaron por la nacionalidad española durante 1996 y 1997, pueden adoptar a un extranjero y si este fuere mayor de edad, sí podrá optar por la nacionalidad española DE ORIGEN en un plazo de 2 años, mientras que los que son sus hijos de sangre no pueden y, si llegaran a pedirla como nietos de español, después del tiempo de residencia requerida, acabarían siendo españoles por opción, NO DE ORIGEN, ¿dónde esta la lógica en esto? ¿No se supone que es la nacionalidad un derecho de sangre?

No vaya Usted a creer que esto es un dato absurdo histórico, no, es VIGENTE hoy en día, y si no se permite que los hijos mayores de edad de estos españoles -y los que opten, a partir de la entrada en vigencia de la nueva ley- puedan acceder a la nacionalidad, continuará el absurdo. Y entendámonos, se trata de hijos biológicos de españoles.

No podemos ni queremos creer que es a propósito que las cosas aparezcan así en el Código Civil, sobre la conciencia de que el permitir esta diferenciación entre hermanos garantiza la perpetuación en el destierro de las familias españolas de ultramar al no poder desplazarse toda la familia porque unos sí son españoles y otros no; además de ser totalmente inconsecuente con la obligación que le encomienda la Constitución española al Estado de procurar su retorno, ¿o acaso Usted podría dejar atrás a un hijo y llevarse a otro por la vida?

Esta problemática no afecta a más de 50,000 personas, por lo que los temores que bien conocemos que han despertado la imposibilidad de calcular la cantidad de nietos de españoles en el mundo no debe de afectar a estas personas, dado que repetimos, no son nietos de español, SON HIJOS biológicos de español, y el espíritu y objetivo de esta última modificación a la ley de nacionalidad era subsanar este terrible error, y al término de su proceso legislativo continúa existiendo; pero con el agravante de la crueldad e injusticia que representa; inadmisible en la actualidad por ninguna circunstancia.

Este problema se resuelve modificando el artículo vigésimo del Código Civil, para que quede de esta manera:

“Artículo 20.

  1. Tienen derecho a optar por la nacionalidad española:

a)     Las personas que estén o hayan estado sujetas bajo la patria potestad de un español, o que hayan estado sujetas bajo la patria potestad de quien haya recuperado la nacionalidad española, sin sujeción a plazo alguno. ”

O por medio de alguna disposición al respecto que el Estado pueda proporcionar para subsanar esta situación.

La segunda problemática es la de los nietos de españoles. El carácter de mero nieto, te lo da el hecho de que tus padres no sean españoles, pero tus abuelos sí; marcando la diferencia -dado que, en el otro caso, hablamos de hijos de españoles-, aunque estos españoles, por razones no imputables ahora a nadie, no pudieron nacer en España y, por tanto, no son de origen; pero dado que la nacionalidad española, según expresa el Código Civil, se transmite por “derecho de sangre”, el ser o no de origen, debe de estar motivado en eso, en la sangre; y no confundiéndolo con el “derecho de tierra”, al exigir nacer dentro de España.

Si es el Derecho de Tierra el que impera para determinar la nacionalidad española de origen, entonces, Señores, ¿qué pasa con el apartado segundo del Artículo 17 del Código Civil, que dice: “La filiación o el nacimiento en España, cuya determinación se produzca después de los dieciocho años de edad, no son por si solos causa de adquisición de la nacionalidad española”?. Porque, si es Derecho de Tierra, entonces cualquiera que nazca dentro del territorio español es español; incluidos los hijos de extranjeros, así sean ilegales, como sucede en la totalidad de América, incluyendo a los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá.

Entonces, no son Españoles los descendientes de Españoles, porque no nacieron en España, independientemente de las razones, sin olvidar que hubo una Guerra Civil de por medio; pero tampoco son españoles todos los que nacen en España, para evitar la perpetuación de estirpes extranjeras en España.

Al parecer, entonces, la modificación al Código Civil en materia de nacionalidad no es producto de la búsqueda de Justicia o de la corrección de una ausencia en la ley, sino que es el intento de cerrar con broche de oro –sin necesidad de mencionarlo mucho- la Ley de Extranjería, limitando y dificultando, en lugar de corrigiendo, sobre la base de la ley y los fundamentos jurídicos correspondientes. Porque la confusión y mezcla que hay en el uso de los conceptos referidos como “derecho de sangre” y “derecho de tierra”, es inconcebible para un país moderno y democrático que continuamente se compara con sus socios europeos, donde esto no pasa, o con Norte América que acepta ambos derechos plenamente.

            Durante todo este tiempo hemos tratado de persuadir –sobre la base de que nos encontrábamos frente a la realidad de unas Cortes con un partido mayoritario- y al parecer, no hemos logrado llegar al corazón, o a la razón, de quien haya que hacerlo para ser escuchados y comprendidos.

Es por todo lo anteriormente expuesto que le solicitamos a usted que nos auxilie, apoye y defienda en esta tan angustiante situación para nosotros, donde nos sentimos en total indefensión y absoluto temor a que las enmiendas a este tema puedan tomarle a España otros 30 años cuando seguramente ya habrá una generación más en conflicto; lo que se nos ha negado hoy, se sienta como precedente para el mañana.

Reciba un cordial saludo,

 

Alvar Acevedo López

Coordinador General

MoradoS