Boletín Informativo

número VI

13 de Septiembre del 2002
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El pasado 9 de Septiembre hubo una Reunión de Ponentes en el Senado para tratar el tema de la Nacionalidad, en la cual decidieron no tomar a consideración, ninguna de las enmiendas propuestas por los Grupos Parlamentarios en el Senado, esto se puede ver en el Informe, para conocerlo sigue el siguiente hipervínculo:

INFORME DE LA PONENCIA DEL SENADO

Al enterarnos de esto y en conocimiento que la última decisión será el próximo Miércoles 18 en la votación de las enmiendas en el Senado, hemos contactado con toda la prensa española que ha sido empatizante con nosotros y hemos mandado a todos los diputados, senadores, partidos políticos, gobierno central, gobiernos autonómicos, asociaciones sociales, ONGs el siguiente comunicado:

Los tendremos informados, y recuerden ya hemos ganado bastante hasta este momento, y lo único que lograría el gobierno no haciéndonos caso es hacernos mártires

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“…con la  democracia   hemos topado, Sancho…”

Estimados Señores y Señoras:

De inicio, ahí les va una paradoja histórica: ¿qué tenemos en común Don Juan Carlos de Borbón y la mayoría de nosotros? ¿No atinan a contestar? ¡Vaya! Si es muy evidente. Veamos: en ambos casos se trata de hijos de españoles exilados en algún país amigo, nacidos, por lo tanto, en ese país, a causa del capricho del mismo individuo (Francisco Franco) y por la misma razón, conservar para sí el poder que le había arrebatado a otros, ya que este individuo no estaba dispuesto a cederlo ni a los representantes de la democracia ni a la monarquía. ¡Qué ironías tiene la vida!

Disculparán Ustedes, pero se nos dificulta mantenernos en la seriedad debida, ya que el Boletín de las Cortes de hoy nos ha provocado un ataque nervioso de consecuencias extrañas: nos ha dado por un afán literario a tono con su contenido: ¡Viva la simpleza! Hoy es su día mayor, sirvámonos una buena copa y a celebrarla a fondo.

Empecemos: ¿desde cuándo dejamos de ser republicanos en el exilio o indianos en las provincias de ultramar y empezamos a ser “sudacas”?

Tenemos otra duda que nos carcome y que, quizá ustedes, en su grandísima y atinadísima sapiencia, podrían despejar: ¿qué hubiera dicho Isabel I con relación al detallito en Rota? ¿Será posible siquiera imaginar que, en vez de dirigir nuestras súplicas hacia La Zarzuela y la Moncloa, debimos haberlas dirigido a la Casa Blanca?  Vaya Usted a saber.....

Aquí, valdría preguntar: Sr. Aznar, ¿está Usted de malas? Nos damos cuenta de que no ha tenido una buena racha: la Comunidad Europea lo mandó a volar en Sevilla, los vascos no quieren entender que Usted es el que manda, George Bush abusa en su afán de exigir sumisión, etc., etc.

Realmente debe estar usted muy estresadito. ¿La boda de su hija no lo animó y relajó? Vamos, sonría, pronto será Ud. abuelo también y, otra paradoja irónica, sus nietos no sonarán muy castellanos (¿José Aznar Agag, el primogénito?) ¡Cosas veredes, Mio Cid!

Pero, decidir que la pagáramos nosotros... ¿Las más de 2000 cartas que a porrillo han aterrizado en su escritorio de nuestra parte no le animaron el día? ¿No le parecieron una buena oportunidad para que alguien, aunque fuéramos nosotros, le alabara y le aplaudiera? 

¿Y qué podríamos decir con relación a las casi 3000 cartas que invadieron La Zarzuela? Muy poco, puesto que ya nos dejó bien claro el asistente de Su Majestad el Rey que, cuando éste optó por delegar el gobierno y apoyarse en un sistema parlamentario, sobre todo, había optado por no tener que atender asuntos tan banales como el que nos atañe, habiendo otros muchos realmente interesantes...

Por supuesto que, -aunque no se nos diga muy claro-, no fue tan ingenuo como para confiar plenamente en la democracia (¿sabría él algo que no nos dijo?) y por ello, se reservó el derecho de veto. ¡Faltaba más...! Ahora, una cosa es tenerlo y otra, muy diferente, utilizarlo para naderías.

Bueno, basta ya de simpleza, jaleo y guasa...

Es hora de ponerse serios y pasar a la argumentación racional y legal:

1- La Constitución Española del 27 de diciembre de 1978, vigente, dice, a la letra, en el Artículo 14: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

2- La Constitución Española vigente, dice, a la letra, en el Artículo 42: “El estado velará especialmente por la salvaguardia de los derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles en el extranjero y orientará su política hacia su retorno”.

Es decir:

§         Para la Constitución vigente, no existe diferencia entre los españoles “de origen” y los españoles “no de origen”;. Si todos los españoles son iguales, ergo, todos son de origen.

§         Para la Constitución vigente, no existen diferencias entre unos hijos de español y otros hijos de español, ni por edad ni por ninguna otra razón.

§         Para la Constitución vigente, no existen los trabajadores españoles con nacionalidad “de origen” o exiliados e indianos, y los trabajadores españoles con nacionalidad “recuperada” o sudacas.

3-El Código Civil, en cambio, sí hace diferenciaciones entre tipos de españoles, otorgando diferentes opciones a cada uno de ellos y se esfuerza en dificultar el retorno a los españoles emigrantes o en el exilio, fundamentalmente, al negarle a su descendencia el derecho a la nacionalidad y, por lo tanto, el derecho a vivir y ganarse la vida de manera digna en España.

Evidentemente, esto da lugar a una contradicción que, en principio, resulta inconstitucional.

Es por todo lo anteriormente expuesto que nos atrevemos a insistir en solicitarles que reflexionen sobre este tema y tomen en consideración las enmiendas del tipo:

“también podrá optar por la nacionalidad española de origen el hijo mayor de edad de quien haya recuperado la nacionalidad española” (enmienda no. 3, apartado 3º) ; o

“los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles“ (enmienda no. 8, apartado 1º, inciso e); o

“aquellas cuyo padre o madre, abuelo o abuela, hubieran sido originalmente español y nacido en España” (enmienda no. 34, apartado 1º, inciso b); o

“también podrá optar por la nacionalidad española, sin sujeción a plazo alguno, el hijo mayor de edad de quien haya recuperado la nacionalidad española” (enmienda no. 46, apartado 2º, párrafo 2º).

presentadas al Senado por los diversos Grupos Parlamentarios, en las que se procuró subsanar la contradicción ya mencionada, a la vez que se buscaba recuperar la memoria perdida durante más de treinta años y retribuir un derecho fundamental  a todos los españoles —sus descendientes incluidos— que dieron pié a que, en 1978, la democracia no cayera de nuevas en el territorio español.

Nos despedimos de Ustedes, confiando en su espíritu de justicia.

Atentamente

 

Alba y Alvar

Morados

Informe de la Ponencia

Enmiendas en El Senado